“Seis diferencias entre los niños de ahora y de los 90’s “

antes

Pocas cosas pueden hacer sentir vieja a una persona, como entrevistar para un empleo a un pequeñuelo nacido en los 90. Si te pones a pensar que tu nuevo compañero de oficina tiene más cosas en común contigo que un niño actual, el efecto es aún peor.

Y es que si pretendes explicarle a esa generación cómo fue tu infancia para conmemorar este Día del Niño, probablemente experimentarás:

1. Horror por lo rápido que pasó el tiempo y 2. tremendo asombro, los niños ya no son lo que fuiste.

A continuación algunos ejemplos de las diferencias entre los niños de hoy y los de antes. ¿Sugieres alguna otra?

1. Los niños de hoy no saben lo que es no vivir con Internet

Conocí Internet cuando mi mamá finalmente se dignó a prestarme la única computadora de la casa, recién conectada por módem. Mi consumo fue en incremento, sin duda, pero los primeros años era más bien menor.

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Los niños consultábamos Encarta si teníamos suerte, pero más bien  debíamos buscar la enciclopedia impresa del estudio, ir a la papelería por monografías o consultar libros en la biblioteca.

¿Ponerse de acuerdo por Skype? Más bien hablarle por teléfono a Susy para que su mama te la comunique.  

Los niños de hoy no conciben un mundo sin Internet. Es como cuando te pedían que te imaginaras los días en que no había teléfono y los imaginabas color sepia.

*Lo mismo va para el resto de la tecnología. Yo aprendí a operar una computadora en la clase de Miss Lupita, que nos enseñaba en MS-DOS. Ahora los niños llevan sus iPads a la escuela. O sea. 

2. La televisión

La “caja idiota” ha cambiado mucho desde mis años mozos. Para empezar, ya todo el mundo tiene cable/satélite o aún peor, Apple TV o Netflix. Es decir, tener que ver “partidos políticos” porque se acabaron las caricaturas de la tarde ya no es un problema para los niños de hoy.

Aunado a eso, los días en que todo tu horario giraba alrededor de Pete & Pete (ya en los tiempos del cable) quedaron en el olvido. Gracias a TiVo o Internet, los chicos de hoy pueden ver sus programas favoritos cuando quieran.

3. Plutón ya no es un planeta.

Y aún no lo creo.

4. Los niños tienen celulares

Si me esfuerzo lo suficiente,  puedo recordar de memoria los teléfonos de casa de mis dos mejores amigos de la infancia. Y la vergüenza que me provocaba que me contestaran sus hermanos mayores. También recuerdo que nuestras conversaciones de horas enfurecían a mi mamá que esperaba una llamada importantísima.

Más tarde, entrando a la adolescencia, los celulares ya no eran tabicones pesados y delicadísimos (además de caros) por lo que mis padres consideraron regalarme un pequeño Nokia amarillo que reproducía “Carnival” de The Cardigans cuando me hablaban.

Ahora los niños antes de los 10 años tienen su propio teléfono. ¡Y además inteligente! Increíble.

5. Las redes sociales

En mis tiempos había mayor control de la información que se sabía sobre ti. Es decir, a menos de que tu confidente de secundaria fuera a contar tus secretos, o que cometieras una indiscreción al contestar el “chismógrafo” de tu salón, estabas más o menos a salvo.

Ahora todo está en Facebook. Y en lo que cambias tus niveles de privacidad, seguro algo se cuela.

Peor si eres molestado, o padeces de “bullying” como le dicen ahora. Los niños de hoy no sólo deben lidiar con que les peguen chicle en el pelo, sino soportar la tortura digital por múltiples canales. Pobres.

6. La música

Cuando eras un niño y te hacías poquito más grande, era súper emocionante pensar en “ir a cambiar discos al Chopo” o si eras más fresa, ir a dar vueltas al centro comercial y escuchar los CDs más recientes en los audífonos de Mixup.

Porque veníamos de robarles el walkman a nuestros hermanos o primos mayores para escuchar cintas que ahora nos da pena admitir.

Por eso, la llegada del mp3 fue lo mejor que nos pudo pasar a todos los pubertos, con la pequeña inconveniencia de la eternidad que tomaban en descargarse. Y que el amarguetas de Lars Ulrich arruinara toda la diversión con sus demandas contra Napster.

Ahora los niños compran música con tarjetitas plásticas pre cargadas desde la cuenta de iTunes de sus papás.

Finalmente, para que llores, el nostálgico comercial de Internet Explorer sobre la niñez noventera:

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